INTERNACIONAL
Sabado, 31 de Julio de 2021 | Hace 2 meses

EL REY MOHAMMED VI DESPLIEGA SU DIPLOMACIA EN BUSCA DE LA UNIDAD E INTEGRACIÓN DEL MAGREB

El Rey de Marruecos aprovechó el tradicional Discurso a la Nación por el XXII Aniversario de su Ascenso al Trono para reiterar al gobierno de Argelia su propuesta de mejorar las relaciones bilaterales.

En el día de la fecha el eje central del discurso del Rey de Marruecos Mohammed VI con motivo de su ascenso al trono ha sido el estado de las relaciones con la vecina Argelia y como las mismas afectan a sus pueblos y al desarrollo e integración de África.

El monarca alauí no dudó en reconocer que “la situación actual de estas relaciones no nos satisface ni beneficia a nuestros pueblos, amén de ser inaceptable para numerosos países […] lamentamos las tensiones mediáticas y diplomáticas que conocen las relaciones entre Marruecos y Argelia, y que no hacen sino perjudicar la imagen de ambos países, dejando una mala impresión sobre todo en los foros internacionales.”

Sin aceptar culpas ni responsabilizar a los actuales mandatarios de Argelia por la situación, Mohammed VI reconoció que ambos gobierno son “política y éticamente […] responsables de la continuidad” del cierre de las fronteras desde 1994.

El Rey de Marruecos no dudó en comprometer su buena voluntad afirmando que “quiero asegurar a nuestros hermanos en Argelia diciéndoles que de Marruecos jamás os llegarán daños ni problemas; tampoco os alcanzará ningún peligro ni amenaza, porque todo lo que os afecta, a nosotros también nos afecta y lo que os daña, a nosotros nos daña igualmente”.

“Por ello consideramos que la seguridad y estabilidad de Argelia, así como la tranquilidad de su pueblo, forman parte de la seguridad y estabilidad de Marruecos, y viceversa, ya que todo cuanto sobrevenga de Marruecos, ha de repercutir sobre Argelia, porque los dos constituyen un solo cuerpo […] Marruecos y Argelia son dos gemelos que mutuamente se complementan.”

Finalmente, Mohammed VI propuso al presidente argelino Abdelmadjid Tebboune “obrar conjuntamente, en el más cercano plazo que considere oportuno, a fin de desarrollar las relaciones fraternales que nuestros pueblos han construido a través de años de lucha común” contra el colonialismo.

El resto de la alocución de Su Majestad contiene referencias a la “unidad y estabilidad” de Marruecos (reiterados en tres ocasiones), una reseña de las medidas adoptadas en el Reino para luchar contra la pandemia del Covid 19, con agradecimientos al personal de la sanidad, de las fuerzas armadas y de seguridad por su abnegada labor. También destacó el Monarca los esfuerzos y medidas implementadas para llevar a cabo el “Pacto Nacional por el Desarrollo”.

Pero el tema central y más extensamente tratado fueron las relaciones bilaterales con Argelia. No es la primera ocasión en que el Rey Mohammed VI se dirige fraternalmente a los altos dirigentes argelinos proponiéndoles negociar un mejoramiento de las relaciones bilaterales, anteriormente lo hizo en el Discurso del Trono de 2019, por ejemplo.

Lamentablemente, en todas las ocasiones las autoridades argelinas ignoraron su propuesta y sólo respondieron con el silencio.

Todo hace pensar que esta nueva iniciativa real sufrirá el mismo destino de indiferencia que las anteriores y que la frontera común permanecerá cerrada por más tiempo para perjuicio de los habitantes fronterizos de ambos países que padecen desde hace décadas la interrupción de sus lazos económicos y familiares.

Es decir, que Argelia ignorará la mano amiga que ofrece Mohammed VI y continuará apoyando los agresivos delirios separatistas del Frente Polisario. Impidiendo de esta forma que avance la tan necesaria integración del Magreb y manteniendo a la región fuera del “Tratado de Libre Comercio Continental Africano” (AfCFTA).

La ceguera de la dirigencia argelina está impidiendo también que el Norte de África sea una región más segura y estable a pesar de los esfuerzos del Rey Mohammed VI por lograr un entendimiento justo y equitativo entre dos países que la geografía, la historia y una fe en común han hecho hermanos.  

Autor: Adalberto Agozino

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