POLITICA
Sabado, 28 de Septiembre de 2019 | Hace 2 meses

¿QUIÉN CONTROLARA LA JUSTICIA SI GANA EL FRENTE DE TODOS?

En el próximo gobierno el control de la Justicia será un factor clave debido a la gran cantidad de dirigentes políticos, empresariales y sindicales procesados y presos entre ellos Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri.

El próximo gobierno deberá definir qué actitud asumirá con respectos del gran número de dirigentes políticos, empresarios y sindicalistas peronista detenidos en prisión preventiva e imputados en diversas causas judiciales por corrupción en libertad.

Además, existe la posibilidad de que dirigentes del actual gobierno, comenzando por el propio presidente Mauricio Macri por la causa del Correo Argentino, sean sometidos a una revisión judicial de su accionar durante los últimos cuatro años.

En este escenario, será de vital importancia el control del aparato judicial por parte del futuro gobierno para asegurar su independencia o inclinarlo en uno u otro sentido.

El conocido periodista Jorge Lanata, en su programa del domingo 22 de septiembre de  Periodismo para Todos, hizo una velada referencia a este hecho en una sátira en que CFK y Mauricio Macri aparecían atrapados en un ascensor y reclamaban auxilio a Alberto Fernández que se hacia el distraído y daba a largas sacarlos de su encierro.

El control de la Justicia es relevante, porque la expresidente CFK se encuentra procesada en trece causas y en siete de ellas con pedido de prisión preventiva. Incluso uno de estos pedidos tiene confirmación de la Corte Suprema de Justicia. Además, algunas de estas causas también involucran a sus hijos Máximo y Florencia.

Para Cristina Kirchner es una prioridad cerrar cuanto antes esas causas. Lógicamente, no podría indultarse a sí misma por lo cual necesita que lo haga otro presidente. En este sentido, CFK depende de que Alberto Fernández intervenga en su favor para resolver sus problemas judiciales.

Por otra parte, algunos de los políticos y empresarios hoy detenidos han guardado silencio, negándose a mejorar su situación procesal al colaborar con la Justicia, porque han recibido promesas de que un retorno del peronismo al gobierno significaría un inmediato alivio de su calvario judicial. Pero, sino reciben la libertad a corto plazo esos detenidos por corrupción podrían sentirse traicionados y verse tentados de convertirse “arrepentidos”, revelando los nombres de otros involucrados en loe hechos que se le adjudican.

Mientras que Alberto Fernández, quien no se encuentra involucrado en proceso judicial alguno, puede emplear a la Justicia para presionar y disciplinar tanto a CFK como a Mauricio Macri y sus partidarios.

Por lo tanto, durante el próximo gobierno el Poder Judicial seguramente sufrirá grandes transformaciones. Algunos jueces se jubilarán, otros serán destituidos y se nombrarán nuevos magistrados en el fuero federal y en la Corte Suprema de Justicia y probablemente también un nuevo Procurador General de Justicia, además del ministro del área.

Por lo tanto, Alberto Fernández y CFK competirán intensamente para situar a hombres de su mayor confianza en esos cargos.

La justicia es el ámbito que mejor domina Alberto Fernández y al que mayor atención le prestó cuando era Jefe de Gabinete de Néstor Kirchner. Como hijo de un juez y abogado penalista conoce como nadie los laberintos peligrosos de los tribunales de Comodoro Py. Tiene relaciones con todos los jueces de la Corte Suprema. Maneja los secretos de la mayoría de los fiscales y da clases desde hace años en la Facultad de Derecho.

Posiblemente, sitúe en la Corte Suprema a su amigo y contertulio durante años de sus almuerzos en el Club Americano, León Carlos Arslanian (1941).

Arslanian integró el tribunal que en 1985 condenó a las cupulas militares del Proceso de Reorganización Nacional (1976 – 1983), en el llamado “Juicio a las Juntas”. Se desempeñó como  juez de la Cámara Nacional de Apelaciones en los Criminal y Correccional de la Capital Federal. Fue ministro de Justicia entre 1989 y 1992 durante el gobierno de Carlos S. Menem. Entre 1998 y 1999 ocupó el ministerio de Justicia y Seguridad de la provincia de Buenos Aires. Fue ministro de Seguridad de la provincia de Bs. As., nuevamente, durante la gobernación de Felipe Solá.

El estudio jurídico que integra con el exjuez y ex Subsecretario de Seguridad de la provincia de Buenos Aires Martín Arias Duval (1968) representa a importantes firmas multinacionales como la empresa minera chino – canadiense Barrick Gold, que opera en la provincia de San Juan.

Arslanian es conocido también como un influyente lobista de la comunidad armenia en Argentina.

Su socio Martín Arias Duval es otro de los juristas estrechamente ligados a Alberto Fernández destinado a ocupar cargos de responsabilidad tanto en el área de Justicia como de Seguridad.

Después está el ex ministro del Interior de Carlos S. Menem y de Justicia de Néstor Kirchner, Gustavo Beliz quien actualmente desempeña en Buenos Aires un importante cargo del Banco Interamericana de Desarrollo. Beliz se alejó herido del entorno de Néstor Kirchner después de un enfrentamiento con el influyente agente de la SIDE, Jaime Stiusso. Néstor Kirchner luego que dejo el cargo lo persiguió para que no consiguiera otro trabajo en el sector privado por lo cual el exministro debió exilarse en un cargo del BID en Washington y luego en América Central. Ahora está de regreso y se ha mostrado en la Facultad de Derecho junto al candidato del Frente de Todos.

Con sólidos vínculos en el sector más conservador de la Iglesia Católica, Beliz es un hombre de Alberto Fernández que guarda un profundo rencor hacia los Kirchner. Lo mismo ocurre con la socia de Alberto, la bogada Marcela Losardo que en 2009 fue expulsada de su cargo en el ministerio de Justicia de mala manera cuando los Kirchner se enteraron de una reunión secreta entre el ex Jefe de Gabinete y el vicepresidente Julio C. Cobos.

En el ambiente político se sabe que hablar con Losardo es hablar con Alberto Fernández. Marcela fue su compañera en la Facultad de Derecho y lo ha acompañado en todos los cargos públicos que este ha ocupado. Es su socia en desarrollos inmobiliarios (Inmuebles Callao S. A.) y hacia su estudio (Losardo y Asociados SRL) se derivan muchos de los clientes que buscan el asesoramiento legal del ex jefe de Gabinete.

Losardo también tiene contactos e influencia en Comodoro Py, fue quien le presentó a Alberto a la hoy jueza Elena Highton de Nolasco, además integró el Consejo de la Magistratura donde exhibió gran cintura política y buena relación con el radicalismo.

Además su esposo, el conocido escribano Fernando Mitjans, es un hombre importante en el mundo del futbol. Es dirigente del Club Boca Juniors donde encabeza parte de la oposición a Daniel Angelici. Mitjans es además escribano de la Asociación del Futbol Argentino, presidente del Tribunal de Justicia de la AFA y de Apelaciones de la FIFA. Su padre fue escribano de Juan D. Perón y del popular programa televisivo “Feliz Domingo para la Juventud” que de emitía por el canal 9.

Otros juristas peronistas cercanos a Alberto Fernández son el ex ministro de Justicia Alberto Iribarne y Juan Manuel Olmos, editor y presidente de la Fundación Oktubre. Todos estos juristas están llamados a ocupar cargos vinculados con la Justicia en un próximo gobierno del candidato del Frente para Todos.

Por el lado de CFK, los candidatos más firmes a integrar la Corte Suprema de Justicia u ocupar importantes cargos en ese ámbito son: Carlos Zannini, exsecretario Legal y Técnico de la presidencia y frustrado candidato a vicepresidente con Daniel Scioli; el ex jefe de la AFI, Oscar Parrilli, los abogados Eduardo Barcesat y Carlos Beraldi. También están los integrantes de la Agrupación Justicia Legítima donde hay juristas de segundo nivel muy flexibles a las necesidades de la expresidente.

Esta disputa por el control de la Justicia no es casual. Indica la existencia de una sórdida competencia entre dos sectores del Frente para Todos. El constituido por el peronismo histórico que cierra filas en torno de Alberto Fernández y está formado por gobernadores de provincias, políticos moderados y los sindicalistas que controlan la central obrera de la CGT, por un lado.

En el otro bando se sitúan los miembros del partido Unidad Ciudadana, allí militan los kirchneristas de “paladar negro”, figuras incondicionales que responden disciplinadamente al comando de “la Jefa” y de su hijo y heredero, Máximo Kirchner.

Este panorama no deja de inquietar a una buena parte del electorado argentino incluso de aquellos sectores moderados que votaron al Frente de Todos cansados del severo ajuste económico llevado a cabo por el presidente Macri.

Nadie sabe con certeza que pasara con el Frente de Todos cuando hayan derrotado finalmente al macrismo y  ya no exista una causa común que los mantenga unidos y llegue el momento de la disputa por los cargos y las “cajas” de la política en el futuro gobierno.

Los argentinos aún recuerdan que en la década de los setenta los peronistas resolvieron sus disputas apelando a la violencia. La llamada “Masacre de Ezeiza”, el 20 de junio de 1973, cuando Juan D. Perón regresaba a la Argentina fue una de las más sangrientas batallas entre peronistas pero no la única. Nadie quiere ver repetirse esos muy lamentables hechos.

Autor: Adalberto Agozino

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